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En busca de reordenar sus pasivos, la textil de Villa Devoto solicitó concurso preventivo después de perder contratos con licenciatarias y caer a 20 empleados.
Lunes 13 de Abril de 2026
18:27 | Lunes 13 de Abril de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
El fabricante porteño Fantome Group, que llegó a confeccionar para marcas como Reebok, Kappa y Kevingston, presentó un concurso preventivo ante la fuerte presión de las importaciones y la caída de la demanda local. La firma de Villa Devoto busca reordenar sus pasivos y sostener la producción tras perder clientes clave y volumen de trabajo.
En la documentación judicial la compañía detalla problemas de liquidez: acumula 33 cheques rechazados por $44.978.000. Fantome se creó en 2017 y opera desde 2018 en la Buenos Aires. En sus años más activos llegó a tener alrededor de 120 empleados y un circuito completo que iba del diseño a la venta mayorista.
El golpe central se produjo en 2020 cuando Kevingston decidió reemplazar producción local por importaciones. Según la empresa, “su salida significó un quiebre estructural”. Tras ese movimiento, otras marcas replicaron la estrategia, generando una caída pronunciada del volumen fabricado y menor carga de trabajo para proveedores.
Entre 2022 y 2025 la firma se sostuvo con contratos de Distrinando S.A., pero la ruptura de ese vínculo en 2025 la dejó sin ingresos. Por eso en febrero solicitó el concurso preventivo y en marzo se abrió el proceso judicial.
La empresa denunció una “competencia diabólica” impulsada por la apertura comercial y la imposibilidad de igualar precios de importación. También advirtió sobre ventas por debajo de costo, sumadas a subas de insumos, energía, salarios y presión tributaria.
En julio del año pasado, la Justicia trabó embargos por más de $130 millones, lo que profundizó la crisis hasta derivar en cesación de pagos. Como respuesta, Fantome intentó reconvertirse: lanzó marca propia, abrió un local en Belgrano y fortaleció su unidad de bordado y estampado, hoy su principal fuente de ingresos.
El impacto también se reflejó en el empleo: la plantilla cayó de 120 a unos 20 trabajadores. El caso refleja la situación del sector: la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria indica que 8 de cada 10 empresas señalan la falta de demanda como principal problema, mientras que las ventas cayeron 8,4% interanual en el primer bimestre.
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