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Carney: "Canadá y la UE serán un faro para las democracias"

El premier canadiense acepta la propuesta de la inédita alieanza con Bruselas. Ira de Trump, amenaza con aranceles de 100 por ciento y hasta con interrumpir el comercio con Europa.

Viernes 18 de Septiembre de 2026

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09:31 | Viernes 18 de Septiembre de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Canadá y la Unión Europea aceleraron hoy la construcción de una alianza económica, política y de seguridad inédita, que podría convertir al país norteamericano en el primer "miembro asociado" del bloque, mientras el presidente Donald Trump amenazó con responder con fuertes aranceles e incluso cortar el comercio de Estados Unidos con Europa.

"Canadá y Europa son más fuertes juntos", afirmó el primer ministro canadiense, Mark Carney, ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde defendió una relación que vaya mucho más allá del actual acuerdo de libre comercio CETA.

 Carney abrazó así públicamente la propuesta lanzada un día antes por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para explorar la creación de una nueva categoría de asociación con Canadá.

  El estatus de "miembro asociado" sería inédito: actualmente no existe como categoría formal en los tratados de la UE y sus características todavía deben negociarse entre Ottawa y Bruselas. 

"No buscamos el poder para dominar a otros. Buscamos resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos o nuestra soberanía, ni amenazar nuestra integridad territorial y nuestras democracias", afirmó Carney.

 El premier dejó en claro que Canadá no pretende convertirse en miembro pleno de la UE y sostuvo que el nombre que finalmente adopte la asociación es menos importante que su contenido.

 La iniciativa deberá ser debatida en Canadá y sometida a votación parlamentaria, mientras que del lado europeo requerirá el respaldo de los países miembros.

Sus principales lineamientos deberían definirse en la cumbre Canadá-UE prevista para fines de octubre en Montreal.
   

La alianza abarcaría sectores estratégicos como minerales críticos, energía, defensa, inteligencia artificial, tecnologías avanzadas, servicios financieros, comercio digital, investigación científica y movilidad de estudiantes y trabajadores.
 

Ottawa también quiere incorporarse al programa Erasmus+ y profundizar su participación en Horizon Europe, además de ampliar las posibilidades para que ciudadanos canadienses y europeos estudien y trabajen a ambos lados del Atlántico.

    Carney ofreció además los vastos recursos naturales de Canadá como una herramienta para reforzar la seguridad energética europea, incluyendo gas natural licuado, hidrógeno y minerales críticos, y destacó los proyectos de infraestructura en los puertos del norte y de la costa atlántica canadiense.
   

La cooperación ya avanzó especialmente en defensa. En junio, Canadá se convirtió en el primer país no europeo en incorporarse al mecanismo SAFE, el instrumento de 150.000 millones de euros creado por la UE para impulsar compras conjuntas y aumentar la capacidad de producción de la industria europea de defensa.
   

El acercamiento tiene además un fuerte trasfondo económico.
   

Estados Unidos continúa siendo por enorme margen el principal socio comercial canadiense, pero su peso comenzó a disminuir.
   

En 2025, el 72,5% de las exportaciones canadienses de mercancías tuvo como destino Estados Unidos, frente al 76,3% del año anterior, mientras la participación de Europa y Asia Central aumentó del 9,5% al 12,4%.

   

El comercio entre Canadá y la UE aumentó un 10,9% durante 2025 y las exportaciones canadienses hacia el bloque europeo crecieron un 23,4%.
   

El giro hacia Europa se produce en medio del fuerte deterioro de las relaciones entre Ottawa y Washington, después de las medidas arancelarias adoptadas por Trump y sus reiteradas declaraciones sobre la posibilidad de convertir a Canadá en el "estado número 51" estadounidense.
   

Trump reaccionó con dureza a la iniciativa europea.
   

El mandatario calificó de "ridícula" la posibilidad de que Canadá se convierta en miembro asociado de la UE y advirtió que podría considerar el proyecto un "acto hostil".
   

"Si es con buenas intenciones, está bien. Si es con malas intenciones, impondremos aranceles muy pesados a Europa", dijo Trump, quien también planteó la posibilidad de "dejar de comerciar con Europa".
  

  La Comisión Europea rechazó que el acercamiento tenga como objetivo a Washington y aseguró que la propuesta busca el "fortalecimiento mutuo" de Canadá y Europa.
   

Carney también evitó presentar la iniciativa como una alianza contra Estados Unidos. "Es una iniciativa positiva, no una reacción a otra cosa".
   

Sostuvo que un Canadá "más fuerte y resiliente" también puede convertirse en un socio más eficaz para Washington.
   

La iniciativa representa, sin embargo, un nuevo paso en la estrategia canadiense para reducir su histórica dependencia económica de Estados Unidos.
   

Según datos oficiales, mientras las exportaciones canadienses de bienes y servicios hacia Estados Unidos cayeron 3,8% en 2025, las destinadas al resto del mundo aumentaron 11,2%.
   

"El Canadá y Europa no están unidos por la geografía, estamos unidos por una afinidad electiva, elegida y renovada y, por eso mismo, todavía más fuerte", dijo Carney ante los eurodiputados.
  

  "Juntos —concluyó— Canadá y Europa son más fuertes".
   

ANSA

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