El economista y asesor de la Fundación Colsecor habló sobre el aumento de la canasta básica, la pérdida del poder adquisitivo y la posibilidad de una inflación reprimida en la economía argentina.
17:00 | Jueves 14 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma
En diálogo con Fénix, el economista Gerardo Sánchez analizó el dato inflacionario del 2,6% registrado en abril y explicó que existe una diferencia entre los índices oficiales y la percepción cotidiana de la gente. Según señaló, esto ocurre porque muchas veces la composición de la canasta utilizada para medir la inflación no refleja los consumos reales de cada familia.
Sánchez indicó que algunos rubros como transporte y educación registraron subas superiores al promedio general y remarcó que los servicios regulados continúan aumentando por encima de otros productos estacionales. “El dato metodológicamente está bien, pero la percepción social es distinta”, sostuvo.
El especialista también advirtió que el principal problema pasa por la pérdida acumulada del poder adquisitivo. “El salario viene aumentando muy por debajo de la inflación y eso se acumula mes a mes”, explicó.
En otro tramo de la entrevista, recordó que la línea de indigencia se calcula en base a una canasta alimentaria mínima que garantiza unas 2.000 calorías diarias y aseguró que se trata “del piso del piso” para la subsistencia de una persona adulta.
Además, Sánchez sostuvo que en la economía argentina todavía existen fenómenos de “inflación reprimida” e inercia inflacionaria. Explicó que, pese a la estabilidad del dólar y la reducción de emisión monetaria, los precios continúan aumentando debido a la fuerte indexación de la economía y al incremento constante de costos.
“El vendedor tiene menos ventas, pero a la vez le aumentan los insumos y servicios. Entonces se empieza a abrir la puerta de una posible estanflación, con inflación y estancamiento económico al mismo tiempo”, afirmó.
Finalmente, el economista señaló que la historia inflacionaria del país y la falta de confianza en la moneda hacen que los precios se ajusten rápidamente ante cualquier movimiento económico. “Argentina tiene una dinámica inflacionaria muy particular y una velocidad de remarcación mucho más rápida que otros países”, concluyó.