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Lo que no se vio de Boca-Cruzeiro en la Bombonera: las reacciones ante las polémicas, el jugador silbado y el gol que se gritó y no fue

El Alberto J. Armando fue un hervidero de principio a fin. Cómo se vivió el minuto a minuto desde la tribuna

Miércoles 20 de Mayo de 2026

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15:11 | Miércoles 20 de Mayo de 2026 | La Rioja, Argentina | Fenix Multiplataforma

Fue inevitable que los hinchas de Boca se fueran de la cancha maldiciendo por haber perdido dos puntos y por haberse sentidos perjudicados por el arbitraje. En este fútbol en el que los goles se gritan con suspenso o por duplicado, la frustración se hace presente casi en cada oportunidad. La Bombonera vivió una verdadera final anticipada, esos encuentros que son definitorios dentro del certamen. Fue un hervidero de principio a fin durante el 1-1 ante Cruzeiro.

 
La fresca nocturna de la Capital Federal hizo viajar en el tiempo a más de un fanático boquense que, camino a la tribuna, recordó las epopeyas de principios de los 2000 de la mano de Carlos Bianchi. Claro, es que por esta época ya se disputaban los mano a mano en instancias definitorias ya que la Libertadores se disputaba en el primer semestre del año. Con abrigos de más y un rival brasileño histórico enfrente, el contexto aparentó ser decisivo desde el vamos.

Los brasileños, que cuando se trata del Alberto J. Armando suelen poblar todo el sector popular visitante que les otorgan ya que aprovechan la oportunidad para conocer un mítico estadio y muchos de ellos hacen turismo por Buenos Aires en horas previas y posteriores, no defraudaron. No son muchos los equipos del país vecino que viajan para alentar a los suyos, pero esta vez los del Azulao estuvieron a la altura de las circunstancias.

 
La gente de Cruzeiro pobló el sector visitante de la Bombonera (REUTERS/Agustin Marcarian)
La gente de Cruzeiro pobló el sector visitante de la Bombonera (REUTERS/Agustin Marcarian)

Y los futbolistas dirigidos por el portugués Artur Jorge tuvieron que soportar la presión desde afuera de entrada. “Somos de la gloriosa banda de Boca Juniors, la que llena la cancha, la más grande del mundo... a pesar de los gases, los palos recibidos, siempre estaré a tu lado, Boca Juniors querido...”, se enrojecieron las gargantas los locales cuando los jugadores visitantes se acercaban a la boca del túnel luego de hacer la entrada en calor. Las noches de Copa Libertadores son diferentes a cualquiera, el futbolero de ley lo sabe. Y en la Bombonera casi siempre flota magia en el ambiente.

“La Copa Libertadores es mi obsesión”, fue el cántico predominante durante la salida de los equipos, por si a alguien del Mundo Boca le quedaba alguna duda de ello. “¡Boca, Boca, Boca, huevo, huevo, huevo!“, fue la arenga siguiente con la que la hinchada exigió entrega desde el minuto cero. Mientras tanto, el árbitro venezolano Jesús Valenzuela hacía un esfuerzo enorme en cancha para intercalar a los jugadores de uno y otro equipo alrededor del círculo central mientras se bajaba una línea desde los altoparlantes con el mensaje ”El respeto es titular". Lo cierto es que seguramente nadie oyó el texto que le hicieron leer a la voz del estadio por la exaltación, adrenalina y ansiedad que les generaba a los hinchas el inminente inicio del match. “Dale, dale Bo, queremos la Copa”, fue el grito que tapó un mensaje que pasó desapercibido.

 

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